Latidos en suspenso (1era. Parte)
La misma noche
New York
Lance
Abordamos el avión rumbo a París y, mientras nos acomodamos, siento cómo la emoción y la tensión recorren cada centímetro de mi cuerpo. Esta será nuestra primera noche como esposos, y quiero que sea perfecta. Tomo su mano, la acaricio suavemente y le propongo:
—Amor… ¿qué te parece si vamos a la habitación que hay aquí y comenzamos nuestra noche de bodas?
Sus ojos brillan con una mezcla de curiosidad, deseo y complicidad. Apenas asiente y me deja guiarla. Cierro la