Latidos en suspenso (2da. Parte)
Unos días después
New York
Karina
Desde que regresamos a Nueva York, Lance prácticamente no me ha dejado levantarme de la cama. Cada movimiento mío es observado con atención, cada gesto es acompañado por su mano firme y cálida. Ni siquiera ha vuelto a la empresa; su prioridad soy yo y nuestro hijo. Mis padres y Martha, al enterarse de nuestro regreso prematuro, vinieron enseguida, llenando la casa de preocupación y consejos sobre cuidados y reposo.
Hoy estamos en el consultorio de mi ginecólogo,