Dos días después
New York
Lance
Dicen que nada se puede ocultar eternamente, porque tarde o temprano se revela, no hay varita mágica, ni un genio que te concedas deseos para mantener una verdad enterrada. Y lo sabía…sabía que no podía seguir acallando a mi corazón, sabía lo que provocaba una mirada de Karina y como era cada día difícil guardar las apariencias y el dije fue una señal de que era hora de oficializar nuestro noviazgo.
Aunque basto esa mirada vacilante que ya conocía a la perfección