Secretos al descubierto (3era. Parte)
El mismo día
New York
Karina
Camino por el pasillo, cada paso más pesado que el anterior. Llego frente a la puerta, golpeo suavemente y escucho su voz autoritaria desde adentro.
—Adelante.
Tomo aire, giro el pomo y cruzo el umbral, sabiendo que nada será igual después de esta conversación.
Martha me observa desde su escritorio con esa mirada que impone respeto. En cuanto me ve, se levanta con elegancia y me señala los sofás.
—Ven, vamos a sentarnos allá, Karina.
—Claro, Martha, lo que tú digas —