El mismo día
Londres
Karina
Todo el trayecto de regreso es una larga caída. Las luces de la ciudad se difuminan detrás del vidrio del taxi; mis lágrimas empañan todo, hasta mis pensamientos. Cristina no dice nada. Solo su respiración, entrecortada, me acompaña en el silencio.
Al llegar al edificio, el aire parece más denso. Camino hasta el ascensor tratando de no derrumbarme. El portero se acerca, con un sobre en la mano.
—Señora Mckeson, acaban de dejar esto para usted —me dice con tono prudent