Enero 2013
New York
Lance
Siempre pensé que la vida se ordenaba sola, pero este año entendí que uno también tiene que empujarla. Prometí estar presente en el embarazo de Karina… y lo cumplí a medias. Hice los viajes necesarios para cerrar clientes y después frené todo: mi hijo podía nacer en cualquier momento, y yo no quería perderme ni un solo latido.
Mientras yo movía mis fichas, ella movía las suyas. Karina dividía sus días entre nuestros proyectos y la empresa de mi madre. Yo insistí mil