El mismo día
Londres
Lance
No sé cuánto tiempo ha pasado. El reloj marca las horas, pero el tiempo no avanza. Mi cuerpo está aquí, sentado, moviéndose por inercia, pero mi mente sigue allá… con Karina, con mis hijos. No dejo de pensar en su mirada, en la forma en que su voz se quebró cuando dijo mi nombre por última vez. Siento un hueco en el pecho, como si me hubieran arrancado el aire.
Camino junto a Cristina por los pasillos del edificio. Las luces blancas me hieren los ojos. El ascensor pare