El mismo día
New York
Karina
El amanecer me encuentra despierta. La casa está en silencio, los niños no están. Camino por el pasillo sin rumbo, el aire pesa. Tomo las llaves, necesito salir, despejar la mente antes de que la rabia me devore.
—Buenos días, Rebecca. Más tarde hablamos —le digo al cruzarla en la puerta.
—¿A dónde vas, Karina? —pregunta mamá desde el living—. Te acompaño.
—No, mamá, necesito caminar un rato. Pensar. —Salgo antes de que insista.
Rebecca me alcanza el paso.
—No es nec