El mismo día
New York
Lance
La noche se me hizo interminable. El techo es mi único testigo; cuento sombras hasta que el amanecer me encuentra sentado al borde de la cama. La casa está en ese silencio que pesa, como una losa. Me llevo la palma a la cara y respiro —lento—, pero el aire casi no entra.
Me visto a medias, sin mirar demasiado. Cada prenda es un recuerdo que no quiero tocar. Solo quiero salir: buscarla, hablar, arreglarlo; la idea me quema por dentro.
Al bajar las escaleras, mi madre e