Capítulo veintidós.
Solo era un buen trato, un negocio que lo salvaría a ambos, un matrimonio que duraría seis meses, pero en el momento que Alexander cerró la puerta algo en el interior de ambos comenzó a despertar.
Alexander veía el rostro sonrosado de Sofia, la forma en la que sus labios se estiraban al sonreír, como sus ojos tan raros y exóticos brillaban productos del alcohol, y de pronto el perfume que la rubia cargaba comenzó a envolverlo; mientras que Sofia veía su jefe desde una nueva perspectiva, nunca h