Capitulo Once.
Alexander se apresuró a dar pequeños golpecitos en su espalda, mientras la rubia lo veía con ojos saltones, hasta que finalmente pudo respirar con normalidad.
— Señor Thompson…
— Por favor, Sofía, dime Alexander o Alex, creo que ya hablamos lo de señor. — la rubia respiro con fuerza, dispuesta a llamarlo de otra forma que poco tenia que ver con su nombre. — Solo es un buen negocio, no trabajare en bienes raíces, pero este departamento no sale unos cuantos miles de dólares, vale mucho más, ¿Cómo