Edmond vio con pena, pero a la vez con respeto a Alexander, al tiempo que lo incitaba a ponerse de pie y le aseguraba que no debía favor alguno a los Bach, algo que para cualquier persona sería más que raro, sin embargo, Alexander no pudo pensar en eso, su mente era un verdadero caos y la preocupación en verdad lo estaba matando.
—Señora Bach. —dijo un médico llegando a ellos, porque si bien sabía que Sofía era la esposa de Alexander, porque ya la había visto en los periódicos durante todo ese