El despacho de Matteo tenía la luz de las cinco de octubre.
Esa tonalidad específica del otoño antes del ocaso, cuando la luz se vuelve horizontal y lo hace todo más cálido de lo que realmente es. Una mentira amable del sol antes de irse.
Isidora entró con el portafolio bajo el brazo.
Paula, la asistente, cerró la puerta al salir.
Matteo estaba de pie junto a la mesa cuando ella entró. No sentado. De pie, con la chaqueta aún puesta aunque la corbata algo aflojada, el modo de quien ha tenido un