76. Libertad
El silencio después de que Lucía se fue duró exactamente quince segundos antes de que Matteo colapsara en su silla, cabeza entre las manos, respirando como si acabara de correr un maratón.
—Dios. Fui tan increíblemente estúpido.
—Sí, lo fuiste —confirmó Luca sin suavizar—. Pero al menos ahora sabemos la verdad antes de que pudieras cometer errores legales que nos habrían costado millones.
Isidora observaba a Matteo con emociones complicadas. Parte de ella sentía lástima por cómo había sido manip