Con mis ojos muy abiertos me quedo congelada en mi lugar, sin consigo reaccionar a tiempo. Cuando finalmente mi cerebro se pone en marcha, lo aparto bruscamente con mis dos manos lo empujo contra su pecho.
—¡¿Qué se supone que haces?! —bramo, colérica.
Siento como mi corazón golpea como un martillo contra mi pecho. Todo lo que había sido tranquilo y fácil entre nosotros se ha roto en solo unos segundos, dejando un ambiente incómodo e insoportable.
Santino me ha besado. Sacudo mi cabeza como si