Capítulo – El juego de la máscara
Fabricio entró sin golpear. Cerró la puerta tras de sí y avanzó hacia Fátima, decidido a besarla, a recuperar algo de poder donde ya no le quedaba.
—Ni lo sueñes —le cortó ella, apartándose de su silla sin perder la compostura.
Su rechazo fue seco, elegante y definitivo. Fátima nunca se mezclaba con nadie en su oficina, y mucho menos con alguien como Fabricio, no cuando sabía lo que estaba en juego.
—¿Qué te pasa? —gruñó él.
—Que esta no es tu madriguera, Cast