Capitulo El amigo Leal .
La luz blanca del monitor le quemaba los ojos, pero Fabián ni parpadeaba. El reloj en su muñeca marcaba las tres de la mañana. No había nadie más en la oficina que habían acondicionado como centro de operaciones en ese rincón discreto del edificio. A su alrededor, carpetas, sobres, facturas escaneadas, registros de entrada y salida de materiales, mails impresos, y papeles que muchos creían olvidados. Pero él no olvidaba nada.
Porque esto no era solo una auditoría. E