Capítulo — Primeros Pasos de Papá
El amanecer en Colonia tenía un brillo distinto. El río reflejaba la luz del sol como un espejo de oro, y la ciudad despertaba con ese ritmo pausado que parecía acompañar a quienes empezaban una nueva vida.
Julia y Alejandro bajaron juntos al comedor del hotel. No hubo prisa, no hubo miradas incómodas; solo una complicidad tranquila, como si el simple hecho de compartir un desayuno fuera un regalo.
—¿Dormiste bien? —preguntó Alejandro, sirviéndole jugo a e