Capítulo — La Habitación de las Luces
Guillermo había aceptado sin dudarlo cuando Alejandro le pidió llevar a Julia a su habitación mientras terminaban de arreglar la casa de ella. No quería que su hija pasara la noche entre polvo, olor a pintura y muebles dados vuelta.
—Que descanse tranquila. Gracias por pensar en ella —dijo Guillermo, serio—. Yo me ocupo de que todo esté listo.
Alejandra se adelantó, práctica como siempre.
—Ya llamé a nuestra gente, ellos sabrán qué hacer. Son experto