Capítulo: Mensajes en la Arena
Sol volvió a la obra con la sonrisa pegada al alma.
Caminaba ligera, como si las baldosas recién puestas no fueran más que nubes. Su casco blanco brillaba bajo el sol del mediodía, y la carpeta de muestras que llevaba en brazos era un detalle menor en comparación con el remolino que tenía en el pecho.
No podía concentrarse. No aún. Así que apenas entró al baño del showroom, se encerró en uno de los cubículos y marcó el grupo de videollamada con Julia y Soledad.