Capítulo – El papá del corazón
El sol de la mañana entraba por las ventanas con una calidez mansa, de esas que anuncian días tranquilos.
Alejandra estaba en la cocina terminando de peinar a Alejandro cuando escuchó el timbre.
Él, inquieto, corrió a abrir con su mochila colgando de un hombro.
—¡Papi, viniste!
Papi.
La palabra flotó en el aire y le caló hondo en el pecho a Ale.
Cuando Damián cruzó el umbral con su sonrisa de siempre y los ojos brillando, el mundo se sintió más sencillo. Llevaba u