Capitulo —Alejandro en el hospital
El hospital quedaba cerca de la capital del departamento.
Nicolás condujo durante 45 minutos sin mirar el paisaje.
Tenía los nudillos blancos sobre el volante y el alma hecha jirones.
Cuando llegó, ya no era el hombre de traje que había enfrentado jueces, abogados ni corruptos.
Era solo un hijo, un hermano, un tío.
Y un hombre que acababa de perder al amor de su vida por no saber cómo hablar.
Entró directo por la sala de pediatría.
La recepci