10:20 hs. — PERSPECTIVA: Salomé.
Me sentía feliz, extremadamente feliz. La sensación de plenitud era total y no podía estar más contenta. La brisa era suave y fresca, y me acariciaba la carita ayudando a acrecentar ese bienestar. El paisaje acompañaba también; la verde pradera en la que me encontraba sentada se situaba sobre lo alto de una amplia colina que cubría hasta donde ya no podía ver, y mi melena ondeando al viento creaba una fotografía propia de un anuncio de productos de belleza.
Y, a