Puedes tocarme...
17:35 hs. - Salomé.
—¿Guille...?
La habitación estaba muy desordenada: bolsas de aperitivos por todos lados, botellas vacías, pilas amontonadas de ropa encima de la cama... Un auténtico desastre. Además olía mal, muy mal. A encierro, a humanidad... Olía a hombre que echaba para atrás.
—¿Guillermo? —volví a llamarlo, esta vez tocándole un poco el hombro.
El chico giró un poco la cabeza y casi se cae de la silla del respingo que dio. Tal y como había anticipado la madre, cerró el juego, soltó el