11:00 hs. — PERSPECTIVA: Salomé.
—¿Estoy guapa? —le pregunté a Zami cuando la vi, tratando de mostrarle la mejor de mis sonrisas.
—¡¿Qué haces aquí?! ¡Te iba a llevar la comida a la habitación! Y guapa no, ¡estás hermosa!
Zami dejó lo que estaba haciendo y me abrazó con tanta fuerza que creí que me iba a partir al medio. Y si no me puse a llorar seguramente fue porque ya no me quedaban lágrimas para derramar después de lo de antes.
—Venga, siéntate —dijo entonces, ofreciéndome uno de los tabur