10:15 hs. — PERSPECTIVA: Damián.
—¡Teresa! —grité nada más colgar.
No me respondió, pero podía oír cómo se descojonaba de la risa con sus amigas en la habitación de Cecilia.
Me daba igual, sinceramente. El daño ya estaba hecho y Cristian ya estaba de camino. Y a pesar de que no sabía por qué, iba a ser ella misma la que tuviera que darle explicaciones a mi amigo por la bAlejata de antes. Ya tenía demasiados problemas en mi vida como para asignarme los de otras personas que ni me iban ni me vení