19:15 hs. - Salomé.
Entré en mi habitación y pegué un portazo con todas las fuerzas que me quedaban. La desesperación que sentía en ese momento no se podía describir con palabras... El odio que me invadía, la angustia que me castigaba... Era demasiado todo como para poder soportarlo.
Me apoyé en la puerta y me llevé las manos a la cara buscando que la oscuridad me trajera un poco de paz. Llevaba media hora aguantándome las ganas de llorar, de gritar más de lo que lo había hecho, de romper cada