...
—No te voy a dejar... —escuché mientras me arrastraba por el subsuelo de mis pensamientos.
—¡Me vas a dejar porque eres un puto niñato que no tiene idea de nada!
—Me vas a tener que dar una patada en los huevos a mí también para que te deje salir al rellano así.
—¿Así cómo? Ya estoy vestida. ¡Déjame pasar!
—¿Por qué no vas al cuarto de baño y te miras en el espejo? Cualquier vecino que te vea va a llamar a la policía.
—¡Me importa una puta mierda, joder! ¡Quítate ya o te juro que...!
—¿Qué?