Después de dejarla en la entrada de su edificio, fue una maldita tortura, deseaba que siquiera se le ocurriera invitarme a subir para tomar un café, pero conociendo como es su maldito carácter, lo que podía era invitarme a que le besara los pies.
No voy a negar que su prepotencia y su carácter de mierda me la pone dura, pero carajo, esa mujer me hace perder la cabeza en un abrir y cerrar de ojos ignorándome olímpicamente.
Entre los dos hay una atracción sexual que no se puede ocultar a simple v