Ulises
Los pasos resuenan sobre el piso de marmol, con cada paso que doy no puedo dejar de recordar el pasado, ese que tanto me duele a pesar de que han pasado dos años.
Sus recuerdos se han vuelto un tormento con cada amanecer y justo hoy que sería nuestro aniversario.
Aún recuerdo ese día como si fuera ayer, pero alejo esos pensamientos para dejar todo donde debe estar y seguir adelante. Al llegar a la sala de estar me recibe un gran silencio, lo que me confirma que mis tesoros han de estar durmiendo la siesta.
De repente escucho mis espaldas la voz de esa mujer que tanto me ha brindado su apoyo en todo este tiempo.
—Buenas tardes señor Armando. —saluda Raquel la nana de mis hijos y si más no recuerdo la mujer que cuidó de mí.
—Buenas tardes nana, creo que puedes dejar los formalismos ¿no te parece?—saludo tratando de esbozar una sonrisa—. ¿Cómo se portaron mis tesoros? —enarco una ceja a la espera de su respuesta, sé que no me va a dar ninguna queja a pesar de lo traviesos que so