Mientras nuestros labios permanecen unidos, una de sus manos se posa sobre mi mejilla. Sin poderlo evitar lágrimas comienzan a brotar de mis ojos sin poder controlarlas.
—¿Por qué lloras amor? —se aparta para tomar entre sus manos mi rostro limpiando con sus pulgares las lágrimas derramadas
—Todavía me dueles Emilio. —limpio torpemente mi rostro levantándome para poner distancia entre los dos—. Será mejor que te olvides de mí.
—Eso es imposible, nunca en la puta vida podré borrar de mi memoria todo lo que vivimos.
—Y todo fue un maldito error. —palabras hirientes salen de mis labios—. Fuiste un gran error y eso no lo podré borrar.
—Sabes que mientes. —acorta la poco distancia que nos separa para estrecharme en la prisión de sus brazos—, y te lo voy a demostrar justo ahora y vas a dejar de decir mierdas que no sientes
Y sin ningún tipo de reparo tira de mi mano para llevarle a algún lado.. Por ser más alto que yo sus pasos son mucho más largos y por ende tengo que correr pa