Los días siguieron pasando para convertirse en semanas, para ser exactos tres largas y tortuosas semanas. Desde mi regreso de aquellas cortas vacaciones no he visto ni tenido contacto con Luis Emilio. Por más que quiera negarlo no he podido olvidarme d él, tengo cada caricia y besos tatuados en mi piel, tal y como él lo dijo.
Sé que sus negocios con mi jefe van como viento en poca y dentro pocos días realizarán un evento para recaudar fondos, los cuales serán destinados a orfanatos y casas de