Mundo ficciónIniciar sesiónLevanto la mirada y el señor perverso me está observando con una pícara sonrisa, al parecer espera que le devuelva el favor y pues no, no voy a hacerlo, no ahora.
Observo sus zapatos, él levanta una ceja y luego me guiña un ojo, se inclina y retira sus zapatos, termino de bajar sus pantalones y él se deshace de ellos, mis manos tímidas acarician sus musculosas piernas, subo con suavidad y llego hasta su polla, me quedo mirándola de nuevo y empiezo a acariciarla.
—Puedes tomarlo







