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Capítulo 17: Descubrimiento parte 2

Levanto la mirada y el señor perverso me está observando con una pícara sonrisa, al parecer espera que le devuelva el favor y pues no, no voy a hacerlo, no ahora.

Observo sus zapatos, él levanta una ceja y luego me guiña un ojo, se inclina y retira sus zapatos, termino de bajar sus pantalones y él se deshace de ellos, mis manos tímidas acarician sus musculosas piernas, subo con suavidad y llego hasta su polla, me quedo mirándola de nuevo y empiezo a acariciarla.

—Puedes tomarlo con tus manos, no muerde. —Escucho la burla en sus palabras y sonrío, hasta ahora no ha sido bromista conmigo y le sienta genial.

Tomo su pene en mis manos y empiezo a acariciarlo, me pongo de pie, necesito besarlo, ahora soy yo la que está vestida, con algo diminuto, pero al fin y al cabo vestida y él se encuentra desnudo, eso es genial.

Quiero besarlo, así que sin dejar de mover su pene con una de mis manos, levanto la otra y me inclino para poder pasarla por la parte trasera de su cabeza y acercar su boca a la mía, la tomo con desesperación e introduzco mi lengua en la cavidad de su boca, mi lengua se mueve a la misma velocidad de mi mano, estoy desesperada, restriego mi pelvis y mi vagina contra su cadera, la sensación me excita mucho más y gimo.

No tenía la menor idea de que frotar contra su musculoso cuerpo me produciría tanto placer.

—Detente —susurra contra mi boca, mi mano se queda quieta y mis labios se entreabren, él toma mi cintura entre sus manos y me pega contra su cuerpo. —Siéntate en la cama.

 Lo miro un segundo, tengo ganas de negarme y continuar lo que estoy haciendo, pero no pierdo nada con sentarme, sé que de todas formas, voy a disfrutar de lo que haga

Se acerca a la sala de baño y vuelve a salir, con una banda negra y dorada.

—¡Gírate! —Lo hago y siento como desliza la banda sobre mis ojos, la parte negra al interior, lo que no me permite ver absolutamente nada, mi mundo se llena de oscuridad en segundos.

Sus manos descienden por una de mis piernas y se detiene en mi pie, siento como quita mi zapato, luego acaricia mi tobillo y hace lo mismo con mi otro zapato.

Es extraño, sé que se ha arrodillado y no puedo creer que un hombre tan autoritario como él, me haya quitado los tacones.

Me guía hasta que siento la extensión de las sabanas debajo de mis rodillas y piernas, por un momento, suelta mi mano y me quedo arrodillada sobre la cama, luego su mano toma la mía. La música suave continua.

—Abre tus piernas, un poco más. —Siento sus manos en mis caderas, me levanta y me deja caer sobre su cuerpo, mi pelvis toca su erección, contengo la respiración.

Quiero moverme, ejercer más fricción, pero no me siento segura de hacerlo.

—El tacto es un sentido subvalorado, atrévete a descubrir, Tesoro, te dije que sería tuyo, así que, descubre mi cuerpo y toma todo el placer que necesites. —Mi mente se queda en blanco.

 ¿Quiere que yo haga todo? ¿Qué decida?

—No sé qué debo hacer, señor —susurro. Lleva una de mis manos hasta su pecho.

—Lo sabrás, sigue tu instinto.

Retengo mi respiración por un segundo, no logro ver nada, sé que debo agudizar mis sentidos del tacto, del olfato y del oído, pero no sé realmente qué hacer.

Muevo la mano que se encuentra sobre su pecho, sentir sus bíceps es fabuloso, no tiene un solo gramo de grasa adicional, me inclino sobre él y mis manos siguen explorando, descubriendo cada parte de su cuerpo, juego con su ombligo, hago círculos al interior de este con mi dedo anular, soy consciente de cada estremecimiento del cuerpo del señor Perverso que no había notado antes, los pequeños bellos de su piel se erizan, algo imperceptible.

Continuo mi recorrido y al inclinarme un poco más, mi pelvis se roza con la suya, siento toda su protuberancia hacer contacto y elevar mi temperatura a mil.

Me muevo, al principio, un poco avergonzada, con calma, pero escucho como gruñe y por algún motivo, aunque no lo veo, sé que está cerrando los puños; Darme cuenta de que tengo ese tipo de efecto en él me llena de confianza y empiezo a moverme, toco sus pezones y aprieto.

Me inclino hacia él y lo beso, mientras sigo moviéndome, las sensaciones en mi cuerpo me guían y me muevo buscando cada vez una sensación mucho más intensa.

El sabor de su boca me recuerda que hace poco tiempo él estuvo saboreando mi cuerpo y trago fuertemente, pienso en su erección y la imagino en mi boca.

 ¿Seré capaz de tragarme todo eso?

Vuelvo a tragar con fuerza, él me ha dicho que debo seguir mi instinto, y sentirlo se ha convertido en mi prioridad.

Desciendo, mi pelvis se roza con su pierna y quiero quedarme pegada a ella, la fricción me hace gemir y presiono un poco más, desciendo mi boca y empiezo a besarlo lentamente, descubro el hueso de su cadera y sigo mi camino hasta besar su pierna, cambio de dirección y el olor un poco almizclado y salado de su erección llega hasta mí, vuelvo a tragar, es ahora o nunca, abro la boca y busco su protuberancia.

Mi mano derecha encuentra su erección y la guía hasta mi boca, vuelvo a tragar saliva antes de abrirla y llevar al interior de esta, su gran y duro pene, siento náuseas, respiro, intento de nuevo y la sostengo con mi mano y la introduzco lentamente, necesito acostumbrarme a ella, a su textura, sabor y tamaño.

Cierro los ojos y respiro profundo, comienzo a moverla dentro de mi boca, como si comiera un helado de vainilla.

La mano del señor Perverso se posa sobre la mía y empieza a moverla a una velocidad diferente, me muestra como lo quiere, pero no me dice nada, me deja libre y yo continuo sola, mis movimientos se vuelven cada vez más fáciles, más placenteros, hasta que siento la mano de él sobre mi cabeza, presiona un poco y su miembro entra por completo en mi boca, respiro y lo saco, él ha dejado de tocarme, yo vuelvo a intentarlo y lo introduzco hasta el fondo, como acaba de mostrarme, siento náuseas y me detengo.

—No te fuerces, Tesoro. No debí presionarte siendo tu primera vez.

 Escucharlo hace que mi corazón palpite más deprisa y me embargue un sentimiento cálido, como si yo fuera importante para él, debo controlarme o voy a terminar enamorada de un extraño y ya con Enzo es suficiente.

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