Mundo ficciónIniciar sesiónNo se ha vuelto a mirarme, ni una sola vez, es como si me estuviera ignorando, como si no me conociera o yo no existiera y eso me duele profundamente, no sé por qué razón esperaba que me reclamara como suya frente a Enzo, cuando no soporto a los hombres machistas y posesivos y estoy enojada con él por considerarme de su propiedad, es como si empezara a enloquecerme.
—Y usted no tiene por qué estar aquí. —Enzo lo mira de arriba a abajo de manera despectiva. —A leguas se nota que no es su ambiente.
—Ni el suyo. —Luka mueve la cabeza sutilmente, señalándome, pero no me mira. —Está bajo su responsabilidad, si le pasa algo, se las verá conmigo y ni se le ocurra tocarla, si llego a enterarme de que ha puesto una sola de sus sucias manos sobre ella, entonces, me conocerá y le aseguro, que preferiría no hacerlo. —Luka se gira y Enzo vuelve a tomarlo del brazo, Luka levanta su mano y Enzo lo suelta.
—A mí no me amenace —responde Enzo y en esta ocasión, el señor perverso levanta sus gafas de sol y lo mira de manera despectiva.
—Ha quedado advertido, esta conversación, nunca existió, usted no me conoce y nunca me ha visto. —Luka sigue su camino y sube a su auto, yo sigo de pie al lado de Enzo, observándolo.
—Yo no escucho a los fantasmas, no tengo ni puta idea de quien es usted —grita Enzo acercándose al auto.
—No grite, detesto a la gente que grita y no logra controlarse. —responde Luka algo fastidiado.
—Este es mi barrio y yo hago lo que se me da la gana aquí, nadie viene a darme órdenes en mi casa. —Luka se pone las gafas y sonríe.
—Al parecer, yo si puedo hacerlo. —¿Quién diablos es luka? ¿Por qué hace esto?
—¿Quién diablos se cree que es? —Enzo levanta su mano y veo como Bastian, sin que lo notara, ha llegado a su lado y lo ha detenido.
—Contrólate —le dice y Enzo gruñe impotente.
—Que tengan un buen día —dice Luka.
Antes de que el auto se mueva, siento su mirada sobre mí y a pesar de que hace frío, el calor se apodera de mi cuerpo y solo puedo pensar en el club, en como me entregué al placer, en todo lo que me enseño y en todo lo que aprendí a hacer juanto a él y para él, cada noche.
—¿De dónde lo conoces? ¿Tienes algún tipo de relación con él?
Vuelvo al presente al escuchar a Bastián y por algún motivo, tengo la impresión de que no puedo decir la verdad, de que si les digo que Luka es el padre de mi hijo, estaré metida en graves problemas, no entiendo lo que está pasando, pero algo me dice que debo mentir para proteger a mi hijo.
—No sé quién es, solo sé que me defendió del golpe que me diste —le hablo con ira contenida, no va a venir a preguntarme nada ahora, no después de golpear mi cara.
—¿Qué? ¿Has tocado a mi mujer? —Enzo vuelve a gritar, al parecer es la única forma en la que puede hacerse comprender.
—Se metió donde no debía, las cosas entre mi mujer y yo no son de tu incumbencia zorrita —me dice y yo siento unas ganas inmensas de golpearlo, como él lo hizo conmigo.
—Yo respeto a tu mujer, Bastian, así que respeta a la mía —dice Enzo y yo me siento como la peor persona del mundo.
No quiero estar con él, no puedo hacerlo y al parecer, él se ha tomado muy en serio lo que hablamos esta mañana, soy una imbécil y no sé como voy a salir de este lío.
—La respetaré el día que deje de mojarse por otro hombre.
El golpe de Enzo sobre la cara de su hermano suena fuerte, los hombres de Bastian y los de Enzo llegan de inmediato. Ariana se acerca y tira de mí hacia un lado.
—¡Te he dicho que no le hables así! —grita Enzo mientras es sujetado por sus amigos.
Bastian se lleva la mano a la comisura de los labios y limpia un poco de sangre, que luego escupe.
¡Qué asco!
—Esta vez te la dejo pasar, hermanito menor, pero no se te olvide que el poder que tienes aquí te lo he dado yo y ahora, no vamos a discutir por esta mujer, preocúpate por mantenerte alejado de ese hombre —dice antes de alejarse de nosotros.
—¿Y quién diablos se supone que es ese hombre? —grita Enzo.
—Alguien con quien es mejor no enemistarse, alguien que no tendrá compasión de ti, ni de ella. —Sigue caminando.
—¿Y tiene nombre ese alguien? —Al parecer, Enzo piensa que su hermano solo quiere hacerle sentir temor.
—Señor perverso. —Todos los que se encuentran a nuestro alrededor comienzan a murmurar. —Ahora si sabes de lo que estoy hablando, hermanito. —Bastian se aleja y yo observo la reacción de los amigos de Enzo.
¡Lo conocen!
—¿Quién es el señor Perverso? —Ariana y yo nos miramos curiosas, esperando su respuesta.
—Alguien que nadie quisiera tener de enemigo, si no quiere arruinarse de por vida. —Enzo no me dice nada más.
—¿Es un mafioso? ¿un narco?¿Quién diablos es? —Al parecer ha llegado mi turno de gritar.
—Ojalá simplemente fuera eso, nadie sabe exactamente lo que es o hace, pero lo que sí tiene claro todo el mundo, es que si el señor Perverso te tiene en la mira, estás próximo a perderlo todo. —Enzo toma mi brazo y comienza a caminar conmigo. —Y no sé por qué puto motivo, al parecer, tú has entrado en la suya.
¡Mi hijo!
—¿Estás segura de que no lo conoces? —Tengo ganas de decirle la verdad, pero Ariana que se encuentra a mi lado, me aprieta el brazo y niega sutilmente.
—Estoy segura, no lo conozco. —Y no estoy mintiendo, porque, pasar una semana perdida en los brazos de alguien de quien no sabes ni siquiera su nombre y embarazarte de él, no significa que lo conozcas.
¿Verdad?







