Me dirijo hacia el sofá donde se ha vuelto a sentar, ha tomado otra copa de bebida y observa fijamente como me acercó a él.—No sé quién sea usted, ni quiero saberlo. —Lo señalo con mi dedo índice, él levanta una ceja y continúa tomando de su copa. —No soy de su propiedad, no puede decidir por mí, no puede decirme cuando debo irme o cuando debo venir, soy grande, mayor de edad y puedo tomar mis propias decisiones, yo sola. —Me cruzo de brazos, espero que reaccione con violencia o que al menos se enoje, pero continúa igual, impávido, frío, solo me observa.—No te enojes por querer cuidar de ti, te dije que soy tuyo, de la misma forma en la que tú eres mía. —Creo que este tipo está más loco que yo.—¿Y de qué forma es esa? Ni siquiera sabemos nuestros nombres, solo hemos follado, no tenemos la menor idea de quien es cada uno de nosotros, ¿cómo puedo ser suya y usted mío? Esto es increíble, ¡Es que le hablo de usted! —Termino gritando, él vuelve a levantar una ceja y deja la copa a un la
Leer más