Mundo ficciónIniciar sesión"Sentimiento de indignación que causa enojo, apetito o deseo de venganza. Emoción compuesta por un conjunto de sentimientos negativos, que puede conllevar a actos de violencia. Tanto los seres humanos como los animales sienten ira"
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—¡Nos vamos! —le grito a la pobre de Ariana que se encuentra comiéndose un pastel de chocolate.
—Espera, esto está delicioso, debes tener hambre, come —dice mientras corre detrás de mí.
—Nos largamos de esta puta casa de los infiernos —grito, estoy gritando desde que hice añicos el caballo de cerámica. —Espero que se corte un puto dedo con su puta máquina de alfarería, señor alfarero perverso. —Paso por el lado de sus hombres que rápidamente abren la puerta del auto.
Levanto la mirada hacia donde estoy segura de que se encuentra la ventana del taller y lo veo ahí, de pie, mirándome sin ningún gesto en particular.
¡Puto riquillo de m****a!
Doblo los dedos de mi mano derecha y dejo el del medio levantado, miro hacia la ventana hasta que me aseguro de que me está mirando, me introduzco el dedo en la boca, luego lo saco y levanto la mano, mi dedo del medio sobresaliendo
—¡Ahí tiene señor perverso, mi puto dedo de honor para que se lo meta por donde mejor le parezca! —Sonrío y me subo al auto.
Algo vibra en mis bolsillos y me doy cuenta de que todavía tengo en mi poder el estúpido telefono último modelo que me dieron sus escoltas, lo miro rápidamente.
SEÑOR PERVERSO: No seas grosera
—Olvidé devolverles el teléfono. —Intento entregarlo.
—Es suyo, señora.
Lo miro por un momento y no sé si reírme o acabar con el, de la ira que tengo, porque Luka, aparte de dármelo sin mi consentimiento, ha escrito Señor Perverso en los contacto, es que es un egocéntrico.
—Deténgase, por favor.
El auto se detiene y yo desciendo, nos hemos alejado un poco, pero no hemos salido de la propiedad, sé que desde donde está puede verme.
GIA: Mira lo grosera que puedo ser, métete el teléfono por la misma parte que el dedo, ¡Si te cabe!
Le envío el mensaje y tiro el teléfono al suelo y lo piso, empiezo con calma y termino levantando la pierna con rabia, proyectando en el teléfono la cara del señor Perverso y lo piso con mucha más fuerza, quiero destruirlo por completo.
Por fin, cuando me siento agotada, levanto la mirada, él se encuentra observandome, al igual que los hombres que están en la entrada de la casa, sonrío, le hago un saludo militar y me subo al auto.
—Gia, eso era un ...
—No me importa —digo y siento como una traviesa lágrima se empieza a deslizar por mi mejilla, la quito con rabia.
—Estas muy furiosa, trata de calmarte por el bebé ¿Le dijiste que es el padre? —Ariana toma mi mano entre las suyas.
—No fue necesario, amiga, pero el bebé y yo, estamos solos. —Ella me abraza con fuerza.
—Para nada, yo siempre estaré con ustedes. —La abrazo y agradezco tenerla como amiga.
Hacemos el trayecto de regreso en silencio, tengo tanta ira que no soy capaz de pensar claramente.
—Déjenos aquí, por favor. —Estamos cerca a la estación donde nos recogieron, no quiero llegar a mi casa en este auto.
—Señora, debo llevarla hasta su casa —dice el chofer.
—En lo que a usted concierne, esta es mi casa ¿Estamos de acuerdo? —El auto se detiene y Ariana, que saluda con su mano al escolta y yo, nos bajamos.
Estoy tensa, no puedo creer que esté embarazada de este hombre tan intransigente y estúpido, es que me dan ganas de golpearlo y besarlo a la vez, por eso tengo rabia, ira contra mí misma, por ser incapaz de contenerme ante él.
—¿Qué ha pasado Gia? ¿Le has dicho que él es el padre de tu bebé? —La miro y me dan ganas de gritar.
—¡Ahhhhhhhhhhhhhhh! —Muevo mis manos en señal de impotencia, es que empiezo a detestarlo. —Ya lo sabía, lo sabe todo, lo ha sabido desde el principio y no se le ocurrió dar señales de vida y ¿Sabes para qué necesitaba hablar conmigo?
Estoy gritando en la calle, bajo la voz porque no quiero que los demás se enteren de mi vida.
—Para prohibirme que salga con Enzo ¿Puedes creerlo? Es un maldito machista posesivo. —Intento relajarme, me siento mejor ahora que le he contado a Ariana, ella me mira, pero no dice absolutamente nada. —¿Qué pasa?
—Sabes que estoy de acuerdo con él, no debes estar con Enzo. — Entiendo lo que dice y esperaba hablar con él hoy mismo, pero con todo lo que pasó con Luka, no tengo ganas de más drama — ¿Ya sabes como se llama?
Cuando le conté a Ariana que había perdido la virginidad con un desconocido, con el que había pasado la semana más espectacular de mi vida y que no sabía como se llamaba, casi se muere, actuar de esa manera no es propio de mí, en ocasiones soy impulsiva y mucho más cuando me enojo o enfurezco, pero actuar así, es más bien algo que ella haría sin problemas.
—Luka Meyers. —Ariana me toma del brazo y empieza a dar saltitos.
—Sabía que lo había visto ¡Oh mon Dieu! Amiga, ese hombre no es millonario, es billonario, no entendí muy bien a lo que se dedica, pero tiene muchos contactos y mucho poder. —Toca mi vientre. —Ay bebé, te has ganado la lotería con el padre que tienes.
—Ariana, no ha ganado nada, si te das cuenta, sigo viviendo aquí, no he podido ir a la Universidad y trabajo como loca para ayudar a mi madre y a mi hermano, así que no, el millonario o billonario es él, no yo y si va a darle algo a su hijo, pues es para su hijo, no para mí. —Camino un poco acelerada y Ariana intenta alcanzarme.
—Anda, tranquila. Sé que no vas a dejarte comprar por nadie. —Giramos en la esquina y vemos a varias personas mirando disimuladamente hacia la entrada del inmueble de al lado del nuestro.







