Mundo ficciónIniciar sesiónFrente a nosotros se desarrolla una escena que a veces es común, pero que detesto, un hombre musculoso y mal encarado está golpeando a una chica alta y delgada, a veces la veo cuando sale a hacer la compra, nunca va sola, siempre está acompañada de dos hombres y no habla con nadie, ni siquiera con sus vecinas, camina con la cabeza baja y lleva un velo y vestidos anchos y largos, tiene un bebé, creo que va a cumplir un año, pero ya está de nuevo embarazada, debe tener el mismo tiempo de embarazo que yo.
El idiota de Bastian, el hermano mayor de Enzo, le está pegando en la cara y le grita que es una zorra, la chica nunca mira a nadie, no podría ser una zorra y de todas formas, así lo fuera, no tiene derecho a golpearla de esa manera.
La gente dice que Bastian es el jefe del barrio, que nadie se mete con él; cambia de autos, pasa dinero a todo el mundo y es visitado por gente que nunca vemos y que nunca salen de sus autos oscuros; sale con varias mujeres y no permite que su mujer tenga amigas y a pesar de todo el dinero que al parecer mueve, sigue viviendo en el edificio de al lado con su madre y Enzo.
—No vas a intervenir —dice Ariana y toma mi brazo, pero no puedo dejar a la chica ahí, todos miran, pero nadie hace nada.
Suelto mi brazo y camino directo hasta donde se encuentra Bastian, tiro de su brazo con fuerza y él se gira con la mirada llena de ira, solo que yo estoy más furiosa que.
—¿Qué diablos le estás haciendo? —le grito a la cara, Bastian es alto, pero no tanto como el señor perverso, no le tengo miedo.
—Lárgate, enana. —Me responde y se gira hacia la chica que está siendo ayudada por Ariana, a ella tampoco le gustan las injusticias.
—No voy a dejar que le pegues de esa manera, voy a llamar a la policía. —El chico sonríe.
—De todos modos, princesa, vendrán corriendo.
En ocasiones, vivir en un barrio como este es complicado, la policía no viene mucho y cuando lo hacen, la gente no habla, todo se esconde, se oculta.
—Eres un imbécil. —Siento como su mano golpea con fuerza mi mejilla, mis ojos se humedecen y la cabeza me duele en el acto.
—Eres un Malnacido —grita Ariana.
Escucho el ruido de varias camionetas, levanto la mirada y observo como dos hombres de Bastian toman a la chica y la hacen entrar al edificio, solo he logrado ver su mirada, sus ojos azules impresionados.
—Sube al auto. —Escucho la voz del hombre al que hace cinco minutos quería asesinar y no entiendo qué hace en este lugar. —¡Que subas al maldito auto!
El hombre que nos dejó en la estación de tren me hace entrar a una de las camionetas negras que se han estacionado al lado y luego veo a Ariana subir por el otro lado, no entiendo lo que está pasando.
Luka se ha acercado a Bastian, que se encuentra acompañado por dos chicos que enseguida le apuntan a la cabeza, mientras que tres hombres más que llegaron con él, apuntan a Bastian y a sus hombres, Luka no tiene arma, solo está ahí de pie, lo veo acercarse y encarar a Bastian, le habla, pero no logro escuchar lo que dice, él y su puta manía de no gritar.
—¿Qué está pasando? —pregunto al hombre que se encuentra sentado en el lugar del conductor del auto. —He dicho ¿Qué está pasando? —El hombre me ignora.
¡cómo detesto esto!
Me toco la mejilla que me sigue ardiendo.
Los hombres de Bastian bajan las armas y Ariana y yo nos miramos con la boca abierta.
¿Quién diablos es Luka?
Nunca Bastian ha hecho eso frente a nadie, ni siquiera con la policía.
El seguro de la puerta se desactiva y bajo lo más rápido que puedo del auto.
—¡Ey! —le grito a Luka y tiro de su brazo, inmediatamente un hombre alto y robusto, que no había visto antes, me hace a un lado.
—¡Cuidado Basto! —susurra Luka y se acerca a mí, pasa una mano por mi mejilla inflamada y me habla al oído, mi cuerpo reacciona de inmediato —Tienes que irte de aquí.
Levanto la mirada y observo a Bastian mirándome de manera extraña. —La próxima vez, fíjese con quien se mete, señora. —Luka habla más fuerte y mira mi vientre —No todos somos unos caballeros. —Termina su frase y se dirige al auto que se encuentra estacionado un poco más adelante.
—Gia —Escucho la voz de Enzo llamándome, ha llegado con su grupo de amigos. —¿Estás bien?
Asiento con la cabeza, sin dejar de mirar a Luka que continúa caminando. Enzo corre hacia él y al igual que hice yo hace un momento, tira de su brazo.
¡Esto no es posible! ¿Qué hace?
—¡Enzo! —Lo llamo, giro hacia donde se encuentra Bastian, que ha cruzado los brazos y observa detenidamente lo que está pasando, es como si lo estuviera sometiendo a una prueba.
Corro hacia donde se encuentran Luka y Enzo, no tan rápido como quisiera, pero logro acercarme y me detengo al lado de Enzo, no voy a darle la satisfacción al señor Perverso, de que me vea hacer lo que él quiere.
—¿Quién diablos se cree para venir a mi barrio y atacar a mi hermano? —Luka inclina la cabeza, para luego ponerse unas gafas de sol.
—No tengo por qué darte explicaciones.







