Días después .
La cena en la mansión Carbone era tranquila, iluminada por la calidez de una lámpara colgante sobre la mesa redonda del comedor principal. Sean había preparado una lasaña casera, y James, como siempre, se había ocupado del vino. Matteo servía ensalada mientras Jin cortaba rebanadas de pan. Era una noche cualquiera, una de esas que se sentían más como familia que como guerra.
Pero Jin tenía algo atravesado en la garganta desde la mañana. Una carta lo esperaba en su habitación, esc