Los hombres de Damiano me ayudan a bajar las maletas junto con el resto de cosas, el viaje había sido algo agotador para mí, culpaba las pocas horas de sueño que tenía al día.
—Bienvenida a mi casa Hazel —dice Damiano mientras nos abrimos paso a través de un enorme camino de arbustos frondosos.
Una casa modesta de colores dorados y blancos se levanta al final del camino, a su lado la más bella fuente de agua natural que haya visto en mi vida. Hay un jardín rodeado de plantas de las que apenas h