El elevador se detiene en el piso en que esta mi habitación, corro por el pasillo a toda prisa. Mi padre cruza su figura robusta con la mía. Me mira sorprendido.
—Hazel, ¿Qué sucede? —pregunta alarmado.
—Tenemos que irnos de aquí ahora —digo apenas recobrando la respiración.
—¿Qué? —pestañea.
—Debemos irnos ¡ahora! —exclamo y corro en dirección a la habitación.
Observo a Sophie que carga en sus brazos a mi hija.
—Sophie debemos irnos ahora —le digo y siento que todo me da vueltas.
—¿De qué habl