Capitulo 28

Las balas rebotan en los vidrios del auto. A pesar de que se trate de un auto blindado no puede contener tantos disparos.

—¡Agáchese señora Hazel! —me grita Elio mientras intenta conducir a toda velocidad por un estrecho callejón.

Obedezco a lo que me ha pedido, me mantengo oculta en el suelo del auto tanto como puedo pidiendo en suplicas que no suceda nada grave.

—Mierda, y más mierda —escucho quejarse a Elio mientras marca un número en el teclado táctil del auto. Un pitido se escucha por un par de segundos y luego una voz contesta.

—¿Se puede saber porque mierdas el radar del auto arroja esa ubicación Elio? —Pregunta enojado Valentino del otro lado de la línea—. Los hombres de seguridad me han notificado que estas en la ciudad, se supone que deberías estar cuidando de mi esposa en Venecia, ¿Cómo has podido dejarla sola en la ciudad?

—Señor Valentino, yo…

—Valentino —hablo y él loga escucharme.

—¿Hazel?

—Señor Bonatti la señora Hazel y yo estamos en Nueva York, hemos sido emboscados
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