Tarde tres días en volver en silencio, durante esos días no cruce palabra alguna con Valentino a pesar de notar su preocupación por mi estado. El medico había descubierto que había sufrido un ataque de pánico y le recomendó que lo mejor era mantenerme en completa calma para no despertar en mi la ansiedad y el estrés del momento.
Quizás para él era más difícil que para mí el asimilar aquello que mis ojos presenciaron esa noche, la sangre de Michel bajar por su cuerpo inerte, su rostro desfigurad