Sus dedos se pasen suavemente por mi piel descubierta. Me remuevo de la cama para descubrir a aquellos ojos azules fijos en los míos.
—Buenos días —susurra mientras aparta un mechón de mi cabello. Sonríe y puedo jurar que se ve aún más guapo de lo que ya es.
Me abrazo a él.
—Buenos días —contesto con una sonrisa y siento como me envuelve en sus brazos.
De repente el sonido de algo lo hace fijar su vista en la mesa de noche. Se trata de su móvil, alarga su brazo y mira fijamente el aparato. Lueg