77. La Jaula Vacía
Farah, dándose cuenta de que la red de esclavas menores había colapsado y que el trío del lazo estaba paralizado, avanzó con pasos torpes. Sin embargo, no intentó sacar un arma, ni buscó la protección de las otras concubinas. Cuando la punta del estilete de Elena rozó la base de su garganta, obligándola a inclinar la cabeza hacia atrás, Farah no emitió un grito de rabia. En su lugar, sus piernas cedieron y cayó de rodillas sobre el mármol líquido del suelo, con los ojos grises desencajados por