74. El Peso de la Paranoia
Elena no quiere una jaula siciliana de cemento ni una corona árabe que le tape el rostro con gasas. Ella es una criatura del viento. Ella quiere el mar, la libertad que nunca ha tenido, y mi barco está listo en el puerto de Marsella con los motores encendidos. Solo está esperando que yo vaya a buscarla.
Amir apretó los dedos sobre el pomo de su sable con tal fuerza que el cuero de sus guantes crujió con violencia. Matteo dio medio paso al frente, con el cañón de su arma corta apuntando sutilm