75. El Lazo de la Seda Pesada
Sin embargo, no era el veneno lo que estaba a punto de quebrar sus nervios de fotógrafa acostumbrada a las crisis bélicas; era la paranoia, esa metástasis psicológica que se alimentaba de la revelación de que la princesa Zahra, desde las celdas profundas o a través de sus delegadas, seguía siendo la mente maestra a cargo de cada centímetro del harén.
Elena comprendía finalmente que, en este laberinto de caras dobles, ya no podía confiar en sus propios ojos. La psicología del encierro prolonga