70. El Espejo de las Cicatrices
Comprendían que Elena tenía el poder de destruirlas a todas con un solo trazo de pluma. Si decidía aliarse con el Melik de Sharqat, el harén sería disuelto por las milicias del este; si exigía que Amir cerrara los pozos del norte, el reino colapsaría y ellas serían las primeras bajas de la hambruna. Elena ya no compartía su prisión; gobernaba los cimientos de su cárcel.
Cuando Elena empujó la cortina de cuentas de vidrio que daba acceso a sus aposentos privados, descubrió que no estaba sola.