60. Danza del Fuego y la Sal
Nikos Stavros, en cambio, mantenía una calma espeluznante que resultaba más peligrosa que los gritos de los otros dos. El griego estaba sentado sobre una mesa baja de ébano, esparciendo sobre la madera cuatro pasaportes falsos de la Unión Europea y un mapa de las rutas marítimas secundarias del puerto de Jebel Ali.
—Dejen de jugar a los héroes de arena —intervino Nikos, barriendo el mapa con su navaja táctica —Una guerra total nos matará a todos y el tiro de Matteo solo adelantará la ejecució