El departamento estaba lleno de luz ese día.
La claridad de la tarde se filtraba por los ventanales y bañaba el salón en un tono cálido que hacía que todo pareciera más simple de lo que realmente era. Amelia estaba de rodillas sobre la alfombra, rodeada de muestras de tela blanca, catálogos de flores y fotografías de locaciones. Tenía el cabello recogido de manera descuidada y una sonrisa que no lograba ocultar.
—Mira esta decoración —dijo, levantando la tablet hacia él—. Es elegante, pero no e