En la Mansión Blackwood, el ambiente cambió en cuestión de segundos.
Erick bajó el teléfono lentamente, su mirada se endureció de inmediato, transformándose en algo frío… calculador… peligroso.
—Rachel… —susurró entre dientes.
Se puso de pie de golpe, su presencia llenando la sala y llamando la atención de todos.
—Activen seguridad total… ahora —ordenó con voz firme— quiero hombres en cada entrada… en cada punto ciego… nadie entra ni sale sin mi autorización.
Los guardias comenzaron a moverse d